martes, 27 de diciembre de 2016

OCLOCRACIA EN VENEZUELA



OCLOCRACIA EN VENEZUELA. GOBIERNO EN DECADENCIA (PARTE 1)
Freddy J. Berrios G.

En Venezuela, el Poder Legislativo –conformada por la Asamblea Nacional- se encuentra bloqueada por las acciones, que desde el Gobierno pretende justificar, por los Poderes Ejecutivo y el Judicial; así mismo, el Poder Electoral se encuentra de manera descarada parcializada con los intereses de un grupo político. A esta realidad se suma el hecho que el Producto Interno Bruto –PIB- cierra el 2016 con un 12%, las importaciones ascendieron los 36 mil millones de dólares, los precios del petróleo en picada, quedan 4 mil industrias trabajando al 35% de su capacidad instalada (cifras aportadas por Carlos Larrazábal, Vicepresidente de Fedecámaras); no sólo están estas cifras tan terribles sino también el hecho que a nuestro país lo suspendieron de Mercosur por incumplir normas democráticas y comerciales.

El escenario político no es favorable para esta nación suramericana que gozaba y ostentaba su privilegio en cuanto a recursos energéticos naturales (petróleo y gas) donde sus gobernantes se enfermaron de poder, mal administraron y explotaron las bendiciones de esta “tierra de Gracia” padeciendo en términos económicos del MAL HOLANDÉS y no conforme con eso –bajo el pretexto de inherencia extranjera- culpan a otras naciones para seguir adoctrinando en el pueblo la ideología de rebelión popular.
ESQUEMA DEL MAL HOLANDES
     
Según Aristóteles un buen sistema de gobierno procura el bienestar en función de intereses generales; el gobierno que sólo tiene en cuenta intereses particulares está viciado desde su base y resulta en corrupción. Este razonamiento se concatena con lo que manifiesta Rousseau cuando la democracia se degenera en oclocracia; es decir cuando la voluntad general cede ante las voluntades particulares, por ejemplo por artimañas de asociaciones parciales (El Contrato Social, II, 3).  Lo vivido recientemente con las políticas monetarias y el incierto destino de los billetes de cien bolívares (100 Bs) deducen que el socialismo actual no es revolucionario en sentido social sino cómplice del STATU QUO; no se interesa por la justicia sino por todo lo que permite cultivar: un hedonismo radical. En una nación sin valores, el único valor que permanece es el del más fuerte; donde todo tiene idéntico valor prevalece un solo valor: el poder.
El filósofo Platón en su libro la República afirmaba “el poder sólo debe ejercerse en beneficio de los súbditos” Cuando la autoridad única (autocracia), o la minoría (oligarquía, aristocracia) o la mayoría (democracia) gobiernan consultando el interés general, surgen buenas políticas aplicables; cuando gobiernan en su propio interés, sea el de uno solo, sea el de la minoría o de la multitud, las políticas aplicables se desvían de la estrategia trazada por su fin.   
Por su naturaleza profética, la Iglesia tiene la misión de anunciar y denunciar; de allí los constantes roces con el gobierno porque según el parágrafo 407 del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia expresa “Una auténtica democracia no es sólo el resultado de un respeto formal de las reglas, sino  que es el fruto  de la aceptación convencida de los valores que inspiran los procedimientos democráticos: la dignidad de toda persona humana, el respeto de los derechos del hombre y la mujer, la asunción del bien común como fin y criterio regulador de la vida política. Si no existe un consenso general sobre estos valores, se pierde el significado de la democracia y se compromete su estabilidad” en la que tenemos el deber todos los venezolanos como ciudadanos de defender nuestra democracia.

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