lunes, 19 de octubre de 2015

TRAS LA HUELLA DE UN SANTO (3ra Parte)

TRAS LA HUELLA DE UN SANTO (3ra Parte)
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea


El 18 de octubre  se celebra el día internacional del Médico en recuerdo al Evangelista  San Lucas, uno de los discípulos más intelectuales de Cristo; hombre de virtudes y  modelo ejemplar de quien el Dr. José Gregorio Hernández Cisneros utilizó esta digna profesión para madurar en la Fe, afianzar sus convicciones y seguir al Gran Médico que alivia las penas del alma (relatado en la 2da entrega). En Venezuela, se recuerda con mucho cariño, aprecio y estima al médico que fue el Padre de la Medicina Moderna, pionero en las investigaciones científicas en el país, impulsor de la nueva infraestructura de servicios sanitarios que necesitaba el pueblo venezolano y excelente pedagogo universitario, aparte de su vida evangelizadora que demuestran un testimonio evidente de santidad. En el Magisterio se ha seguido muy cuidadosamente su proceso de canonización del que ha cumplido tres de los cinco pasos para hacer oficial su denominación de Santo, necesita un milagro aprobado por el comité especializado que lleva la causa para su beatificación (paso número 4), posteriormente debe haber un segundo y último milagro aprobado por el referido comité para su canonización (paso número 5) al menos que el Papa haga una excepción y decrete por derecho EX CATHEDRA la santidad de este ilustre trujillano. (Constitución dogmática Pastor Aeternus, cap 4.)
¿Ha sido un obstáculo el culto público que se le ha dado al Dr. Hernández para su canonización?
Sí. Monseñor Jorge Villasmil, ex-vice postulador de la causa, ha manifestado “No está permitido el culto público al Venerable, sino el culto privado; los templos no deben exponer sus imágenes; no se debe utilizar el término de “Santuario del Dr. José Gregorio Hernández” al Santuario ubicado en Isnotú (Santuario del Divino Niño de Isnotú), no está bien ni favorece confundir el nombre del Santuario; hasta que no sea Beato no se le puede dedicar un templo”.  Con respecto a la inclusión de la imagen del Dr. Hernández en el tema de brujería, no ha sido un argumento para detener o desviar su proceso ante la Santa Sede porque quienes buscan este sincretismo no son personas católicas.
¿La Iglesia prohíbe que se le identifique al Dr. Hernández como santo?
No lo prohíbe. Lo que sucede es que al no ser oficial su calificación de santo no es adecuado realizar cultos de veneración pública en las Iglesias ni realizar intenciones de intercesión en las misas por algún favor, petición y/o milagro a ejecutar por su mediación. La Santa Sede es muy estricta en cuanto a los pasos necesarios para su beatificación y es necesario recordar que aún falta el paso más importante, el milagro comprobado y reconocido por el Vaticano, pero el Magisterio respeta que los feligreses hayan apodado al Dr. Hernández como el “Santo del Pueblo”.
¿En qué podemos ayudar como comunidad cristiana a agilizar y consolidar la canonización del Médico de los pobres?
Lo primero que debemos hacer los católicos para ayudar en la pronta beatificación del Dr. Hernández es no criminalizar ni cometer improperios hacia Fernando Bustamante (1894-1981) quien fuese el chofer que lo atropelló y sentenciado a 8 meses y 9 días de prisión por homicidio por imprudencia (actualmente tipificado como homicidio culposo) quien  también sufrió de remordimiento y culpabilidad el resto de su vida porque era amigo y compadre del notable trujillano. Al contrario, debemos ofrecer intenciones para la salvación de su alma del purgatorio.
La Iglesia aprobó indulgencia de 300 días por la novena y oración de petición de la pronta beatificación del Dr. Hernández realizada por el Pbro. Hermágoras Mora y podemos ofrecer en las intenciones de las misas para que nuestro “Santo Popular” sea declarado oficialmente por el Vaticano.
La región andina debe dar a conocer las virtudes cristianas de su compatriota y evitar su imagen para comercializar, así como no tergiversar con campañas políticas el sentido religioso de la peregrinación a Isnotú que pretende transformarla en un banal “Turismo Religioso” como si las infraestructuras para el culto espiritual fuesen simples museos. 



miércoles, 7 de octubre de 2015

TRAS LA HUELLA DE UN SANTO (2da Parte)



TRAS LA HUELLA DE UN SANTO (2da Parte)
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

Cristo como médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos se encarga de las debilidades que padece el ser humano por la inclinación a la concupiscencia (relatada en la 1ra entrega) que nos hace experimentar la impotencia, los límites y la subsistencia  de la humanidad; esta insidia del adversario es el problema más grave que aqueja al individuo, de lo que en ocasiones, se ha derivado en enfermedades físicas y mentales para posteriormente hacernos entrever la muerte.
La enfermedad, por un lado, puede conducir a la duda, la angustia, la desesperación, inclusive a cuestionar sobre Dios, o peor aún, rebelarnos contra Él;  por otro lado, puede transformar a la persona y ayudarla a discernir en su vida de lo que no es esencial para convertirse en el auténtico testimonio de la voluntad divina que nos conlleva a buscar de Dios y retornar a Él (CIC parág. 1501)
El Dr. José Gregorio Hernández Cisneros, como entendido en el área profesional de diversas patologías, dolencias y enfermedades humanas, estaba convencido que la nación  -en el siglo XX- necesitaba modernizarse a nivel científico y que necesitaba de una buena infraestructura de servicios sanitarios para mejorar la vida de los venezolanos; como católico sintió la necesidad de estar sanado espiritualmente en íntima comunión con Dios y reflejar Su Misericordia al mundo.

¿El Dr. Hernández estuvo desde joven convencido de ser médico?

No, ni tenía intenciones de estudiar medicina; cuando decidió irse del pueblo de  Isnotú a la ciudad de Caracas a estudiar en la Universidad Central de Venezuela en 1882, había manifestado a sus familiares el interés de estudiar derecho pero su padre Don Benigno Hernández Manzaneda lo convence para ser médico.(Ortiz, Carlos: 2000. “José Gregorio Hernández. Cartas selectas”. Editorial CEC, S.A. Caracas, Venezuela).

¿La profesión de Médico reforzó su identidad católica?

Sí. Aunque de su hogar cristiano heredó la caridad hacia los más necesitados y enfermos, es la Medicina que le enseña a fusionar el servicio hacia los pacientes, la responsabilidad de curar al prójimo y la satisfacción de aprender a ser útil para vivir en Gracia Santificante. Sus convicciones de fe y la catequesis de su tía María Luisa Hernández forjan en el “Médico de los pobres” un estilo comparable con San Rafael Arcángel y con los Santos Damian y Cosme; estos últimos fueron médicos que no cobraban a la gente, sólo les pedían que les regalaran un minuto para hablarles de Cristo y de Su Evangelio.

¿Por qué había decido abandonar su profesión de Médico para ser clérigo?   

Porque sintió la necesidad de ser curado por el mejor de los médicos, Jesús nuestro Señor que siempre le pide a los enfermos que crean y, a través de los sacramentos, Cristo nos permite tocarlo y contemplarlo para sanarnos (cf Lc 6,19). José G. Hernández C. se consagró a Dios como hombre célibe  y en 1908 decide ingresar discretamente al convento de la Cartuja de Farneta de Lucca -Italia- orden religiosa fundada por San Bruno cuya fiesta litúrgica se celebra este 06 de octubre. Bajo el nombre de fray Marcelo emprende una vida austera, penitente y en severo voto de silencio que sólo interrumpía los domingos; empeorando su salud al punto de ser retirado por consejo del padre superior en 1909. Al llegar este popular trujillano a su patria, ingresa al Seminario Metropolitano de Caracas, pero conflictos con estudiantes universitarios lo llevan a servir a Dios en las trincheras del laicado y de la que entrega su voluntad a la Divina Providencia. (Ortiz, Carlos: 2000. “José Gregorio Hernández. Cartas selectas”. Editorial CEC, S.A. Caracas, Venezuela).   


TRAS LA HUELLA DE UN SANTO



TRAS LAS HUELLAS DE UN SANTO (1ra Parte)
@Catolicoslinea
Freddy J. Berrios G.

Octubre designado como el octavo mes del calendario romano, ha sido aprovechado en la catequesis cristiana para colocar la Palabra de Dios en el centro de nuestra vida personal y en medio de la comunidad en el que nos desenvolvemos; simbólicamente el número ocho representa la plenitud del octavo día de la Resurrección que sigue a los seis días de la Creación y al séptimo día del reposo sabático, por ello se relaciona este mes a la lectio divina del canon bíblico  y a la lucha interna del bien (las virtudes y bondades del ser humano) contra el mal (las debilidades por la aceptación del pecado) que nos determina el grado de nuestra fe y el compromiso de nuestra identidad católica.
Si bien la humanidad es pecadora y estamos siempre propensos a las malas acciones, es en el dominio de sí mismo cuando comienza nuestra búsqueda para alcanzar la perfección haciendo lo correcto ante Dios; este dominio, como consecuencia del combate espiritual, presenta de manera intrínseca que el adversario existe y busca separar a la humanidad de Dios para atraerlos hacia sí, implica reconocer la posibilidad de estar expuestos a la tentación a la inclinación al mal, a la concupiscencia.

¿Qué es la concupiscencia?
Es el amor desaforado por uno mismo, por las cosas y por las creaturas. La concupiscencia es el momento culmen de la “prueba” presentado como insidia de Satanás, como tentación que pretende hacer vacilar la fe y  dudar del llamado a la Santidad que es para todos.

¿Puedo eliminar la concupiscencia de mi vida?
Sí y depende de la decisión de cada cristiano. El ser humano nace con la mancha del pecado original, consecuencia de la desobediencia de la primera pareja creada por Dios; sin embargo, con el bautismo, el individuo es lavado plenamente de esta mancha, quedando presente en sí la concupiscencia -la inclinación a pecar- donde la persona puede o no acceder a él. 
Vivir en santidad es difícil pero no imposible y son conocidas las historias de los pecadores redimidos que superaron las vicisitudes de la debilidad humana para convertirse en relatos edificantes con motivos iconográficos; la fuerza de la Palabra de Dios representada mediante el rosal espinoso, la unión con Dios mediante la señal de la cruz, entre otros elementos.

¿En Trujillo tenemos testimonios de cristianos ejemplares?
La región andina se destaca por tener personajes de tradición religiosa popular con aspectos pocos conocidos de su vida, obras y milagros. Prueba de ello está en el que se perfila como el primer laico santo de Venezuela (si la Santa Sede lo beatifica) descrito por la sociedad con el título del “Médico de los pobres” el Doctor e Investigador José Gregorio Hernández Cisneros que en vida fue un católico practicante y científico abnegado, sin embargo, no se escapó de padecer emociones como temores y dudas así como reflexiones para consolidar sus convicciones pero tiene la recompensa de haberse reconocido sus virtudes en el Magisterio para dar testimonio de la misericordia de Dios.