domingo, 1 de noviembre de 2020

LA RESURRECCIÓN DE LOS SANTOS


 PROCESO DE BEATIFICACIÓN CUMPLIDA.

INHUMAR, EXHUMAR, CREMAR

Cardenal Baltazar Porras Cardozo

Extracto de La crónica menor.-



   Toda creación viva por lo general nace, crece, se reproduce y muere. La muerte es el fin definitivo en este plano, donde se deja de existir; se descompone la materia y los animales carroñeros dan cuenta de ellos. El ser humano, dotado de cuerpo y espíritu, le ha dado desde sus inicios un sentido diferente a la muerte de sus semejantes. No quedan tirados a la vera del camino, sino que son depositados, según las diversas culturas, en un sitio especial. Son “inhumados” (in = dentro, humar= tierra), enterrados, depositados en un lugar. La muerte en todas las culturas humanas es un tránsito a otra realidad.

   La “exhumación” es el acto de desenterrar (ex= sacar), lo que se suele hacer mediante algún rito con alguna significación que, generalmente, es para exaltar la estirpe y colocarlo en un mausoleo, de lo que hay preciosos ejemplos de todos los tiempos y lugares. La “cremación”, sin embargo, es la incineración, es decir, la destrucción del cuerpo inerte para convertirlo en ceniza. En el tiempo ha tenido varias interpretaciones religiosas, lo que dio pie a su prohibición en la Iglesia. Razones económicas, entre otras, por la imposibilidad de ampliar indefinidamente los cementerios van imponiendo la cremación -permitida por el Magisterio de la Iglesia- bajo unas sencillas normas.

   Desde los inicios del cristianismo, en recuerdo a los tres días de Jesús en el sepulcro, se privilegió la inhumación, rindiendo culto a los restos de los cuerpos de los mártires depositados en las catacumbas. Sobre ellos se celebraba la eucaristía. La normativa canónica para la proclamación de la santidad de alguna persona para ser declarado beato o santo, prescribe la exhumación para verificar la autenticidad de los restos allí contenidos. Bajo el esquema o protocolo vaticano y las normas modernas forenses, se llenan unos formularios que atestiguan la autenticidad y conservan los restos bajo condiciones que impidan su deterioro en el tiempo.

    Antes de sellar de nuevo el sarcófago que vuelve a ser abierto bajo estrictas normas canónicas para la distribución de las reliquias auténticas, es decir, aquellas que pertenecieron al difunto santo, bien sea de su osamenta, vestimenta u otro objeto con el que fue enterrado. Se entregan con certificado de autenticidad para su veneración en iglesias, santuarios o lugares sagrados. La devoción popular solicita “reliquias”, denominadas de segundo orden. Son pequeños trocitos de tela que colocada sobre el túmulo durante unos días, se colocan en pequeñas imágenes o tarjetas, y se reparten a quien las solicita. Es una antigua tradición que le da solemnidad por la cercanía física con los restos sagrados. Por ejemplo, el Papa manda colocar los “palios”, sobre la tumba de San Pedro en la Basílica vaticana, los días previos a la solemnidad del 29 de junio. Se trata de una banda de lana blanca en forma de collarín, adornada con seis cruces de seda negra. Es la insignia exclusiva de los arzobispos residenciales o metropolitanos. Es semejante a una estola y se utiliza a modo de escapulario.

Moisés: sarcófago especial para depositar los restos humanos. Foto cortesía RCN Radio

    En el proceso de beatificación del Dr. José Gregorio Hernández se cumple el rito de la exhumación de sus restos que reposan en la Iglesia de La Candelaria en Caracas, en dos tiempos. La primera, para abrir la tumba y trasladar la urna, o moisés en este caso, para su examen y verificación, según las normas eclesiásticas y civiles. Tuvo lugar el lunes 26 de octubre, fecha natalicia del beato. La segunda, el sábado 31 de octubre, se cerró el rito de la exhumación, una vez realizados los exámenes médicos forenses y canónico-jurídicos. El expediente de este proceso es enviado a Roma a la Congregación para la causa de los santos. Y, es el requisito previo a la solemne ceremonia de beatificación que tendrá lugar en Caracas, Dios mediante, en el primer cuatrimestre del año 2021. Mientras, los devotos y seguidores del médico de los pobres, nos preparamos “caminando con José Gregorio”, con una amplia programación religiosa, cultural, científica y caritativa que ha movilizado los mejores resortes del venezolano porque “José Gregorio es nuestro”, ciudadano auténtico, cristiano ejemplar, científico y servidor de los pobres por amor a Jesús y su Evangelio.



jueves, 22 de octubre de 2020

Encendiendo el amor

 

EL FUEGO DEL CRISOL QUE PURIFICA LA IGLESIA

 

Freddy Berrios 

@Catolicoslinea 

Escrito del Padre David Beltrán 

Los Ángeles, CA – USA 


 


Basta una chispa para que comiencen a arder las llamas de la reflexión sobre el Poder de Dios. Cristo llegó a su Gloria a través de los padecimientos y nosotros –los creyentes- estamos destinados a seguir el mismo camino para conocer el gozo verdadero en medio de las pruebas. 

Es un hecho que la Iglesia ha sido blanco de noticias estos meses por diferentes líneas de acción que defienden el bien común; la lucha contra el aborto, la tolerancia de culto, la lucha contra el racismo y la xenofobia, entre otros contextos de la justicia social en un mundo de caos, cambiante, ausente; el mismo San Pablo VI expresaba “...cuando hay marejada, la gente, aunque se salve, se mareará...”. 

Estos mareos también son provocados por los intereses ocultos que hay detrás de la titulación en los medios de comunicación convencionales, redes sociales y portales noticiosos, en los que lamentablemente también caen algunos periodistas o canales religiosos por carecer de formación apostólica en el género del PERIODISMO RELIGIOSO. 

A manera de reflexión, difundimos un texto del Padre David Beltrán, de Los Ángeles, Estados Unidos: 


Cúpula de la Iglesia la Asunción de Santiago de Chile cayendo en llamas. Cortesía AFP
 

“Escuché por ahí: ¡Hemos quemado la Iglesia!, ¡Muera la Iglesia! 

 ¡No mi hermano! tú no has quemado a la Iglesia, has quemado un templo. 

 Mientras tú quemabas los templos, la Iglesia estaba repartiendo despensas para los más pobres. 

 Mientras tú destruías vitrales y bancas, la Iglesia estaba cuidando a los ancianos sin techo y sin hogar. 

 Mientras tú destruías imágenes y lanzabas gritos por doquier, la Iglesia estaba muy ocupada dando de comer a la gente de la calle. 

 Mientras tu irrumpías cual malhechor en los templos y rayabas las paredes, la Iglesia estaba acompañando a los que se sienten solos, a los que estorban en este mundo. 

 Mientras tú celebrabas la caída de las torres, la Iglesia estaba abriendo las puertas de sus hospitales. 

 Mientras tú destruías las aulas y los adornos en las paredes, la Iglesia madrugaba para ofrecer educación a millones de niños y jóvenes en los colegios alrededor del mundo. 

 Mientras tu gritabas: ¡muerte al Nazareno!, la Iglesia seguía más viva que nunca, porque tu fuego no me mata, tu fuego alimenta mi fe y la fortalece, soy una contradicción en medio de este mundo que amo bastante. 

 Como te podrás dar cuenta, tú no quemaste a la Iglesia, la encendiste en caridad y pasión; caridad por ti, porque nuestro fundador nos dijo un día: “Bendigan a quienes los maldicen”; pasión por todos, porque lo que haces no nos apaga, nos enciende de más ganas de extender la mano a quien más lo necesita. Porque tus actos hoy, me hacen tener la certeza de que este mundo no cambiará con violencia sino con amor, comprensión y dialogo. 

 Yo no soy tu enemigo y yo no estoy enojado contigo, eso iría en contra de mis valores. Oro y pido por ti, porque algún día, tú y yo podamos sentarnos como hermanos en una misma mesa. Todo es posible cuando hay amor. 

 No has quemado a la Iglesia, la has encendido en amor por ti, sí, soy contradicción en medio de este mundo. 

 Déjame decirte que lo que has quemado, es un montón de piedras inertes que no tienen vida, muy preciadas por nosotros porque es nuestra casa común, pero al final, solo eso, piedras sin vida. 

 Las PIEDRAS VIVAS seguimos de pie, luchando, trabajando y amando. Porque una Iglesia no está constituida por ladrillos, sino por personas, los templos caen pero la Iglesia sigue en pie, más fuerte que nunca. 

 Te presento a mi Iglesia: niños, jóvenes, adultos y ancianos que queremos caminar en amor, miembros de un mismo Cuerpo, donde la Cabeza es Jesús. 

 MI FE NO SE QUEMA, se enciende con tu fuego. NO HAS QUEMADO UNA IGLESIA, nos has dado combustible, para no caer y poder perdonar, combustible para construir y no quemar. 

 La humanidad se ha equivocado, algunos miembros de la Iglesia también, miembros de nuestra familia nuclear también se han equivocado, incluso yo me he equivocado, tú también, somos humanos y en nuestro corazón hay mancha. Aquí no estamos buscando culpables, no buscamos castigos o muerte a quienes destruyen, buscamos soluciones, construir una nueva civilización. Como lo dice el Papa Francisco inspirado en el gran San Francisco de Asís: TODOS SOMOS HERMANOS. 

 Como te podrás dar cuenta, la Iglesia es difícil de quemar”. 


  

Iglesia de la Asunción (Chile, 18/10/2020) Cortesía AFP

lunes, 2 de marzo de 2020

CARTA DE LOS OBISPOS DE URUGUAY

INVITACIÓN A LA RENOVACIÓN DE LA FE Y EXPRESARLA EN LA SANTA MISA CON LA PROFESIÓN DEL CREDO NICENO - CONSTANTINOPOLITANO.

Miércoles de Ceniza 26/02/2020

Queridos hermanos en Cristo Jesús:
La Gracia y la luz del Espíritu de la verdad desciendan sobre todos ustedes.

En la celebración de noviembre pasado, a los pies de la Virgen de los Treinta y Tres, luego de renovar la consagración a Santa María, Madre de Dios, invitamos a todos los católicos que peregrinan en el Uruguay al V Congreso Eucarístico Nacional, que tendrá lugar en el mes de Octubre de 2020 en Montevideo.

Deseamos que este encuentro nacional sea la culminación de un camino que recorramos juntos este año. El tema del Congreso es: "La Eucaristía; sacrificio de Cristo que salva el mundo", que se expresa en el lema: "Tomen y coman; mi cuerpo entregado por ustedes".

Desde la entrega de Jesús y su ofrenda, centramos el objetivo que procuramos alcanzar: la renovación de la fe del pueblo de Dios que peregrina en Uruguay, de modo especial en el misterio eucarístico.

La fe cristiana, la fe católica, no son unos sentimientos, ni unas ideas sueltas, sino que es el acceso a la plenitud de la realidad, de la verdad, a Dios mismo, al Padre, por Cristo en el Espíritu Santo. Esta fe que cada uno profesa, la recibe, la proclama y la vive en la fe de la Iglesia Católica.

Por eso, la fe católica, que se formula en distintas afirmaciones, es una. La unidad de la fe se expresa en las oraciones que llamamos "credo", porque comienzan con la palabra 'creo', es decir, afirmo como verdadero, porque Dios lo ha revelado. Los credos son llamados también 'símbolo de la fe', en el sentido que reúnen en un conjunto lo principal de la realidad revelada que creemos.

El Credo llamado apostólico, más breve, es el propio de la liturgia bautismal, y ha de ser mantenido para la profesión de fe de los catecúmenos.

Para ayudar a la renovación de la fe y a su profundización los Obispos del Uruguay decidimos que a partir del Domingo de Pentecostés de 2020, en todas las Misas en que esté señalada la profesión de fe ésta se haga con el Símbolo o Credo Niceno - Constantinopolitano.

El empleo permanente del Credo Niceno en la misa tiene varias razones, de las cuales queremos compartir las principales.

*) Este símbolo desarrolla más algunas dimensiones de la realidad de la fe, verdades muy importantes que han de ser conocidas explícitamente y creídas por el Pueblo de Dios, en particular Jesucristo Hijo Eterno del Padre, la divinidad del Espíritu Santo, las notas de la verdadera Iglesia (1).

*) El Credo Niceno es el propio de la Liturgia Eucarística. Cuando se introdujo el Símbolo en la Misa se realizó por razones pastorales, para afirmar la fe del Pueblo cristiano y fundar en ello una rica catequesis. Se eligió el Credo Niceno - Constantinopolitano por su uso universal de la Iglesia en oriente y occidente, para evitar los errores o las omisiones en el reconocimiento de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, Hijo eterno junto al Padre y ofrecer una expresión más acabada de la divinidad de Cristo. Hoy en día, nuestro pueblo tiene grandes carencias en el conocimiento de la fe, nos urge una reevangelización fundada en la verdad de Cristo y su obra, de la Santísima Trinidad y su comunicación en la Santa Iglesia.

Creemos que estos ejemplos son suficientes para comprender la finalidad pastoral y evangelizadora de la proclamación del Credo Niceno - Constantinopolitano en las misas de los domingos y las solemnidades.

Con la misma intención pastoral, durante los 50 días de la Pascua, procuraremos una renovación de la fe, siguiendo las afirmaciones de este símbolo.

Esta etapa de nuestro camino común hacia el Congreso Eucarístico culminará con una Solemne Renovación de la Profesión de Fe, con el rezo o canto del Credo Niceno-Constantinopolitano a realizarse en cada parroquia del país el Domingo de Pentecostés.

De allí en adelante se rezará este Credo en la Misa, aunque por cierto se puede y se recomienda que ya sea proclamado.

Contamos con la colaboración de todos, sacerdotes, religiosos y religiosas, catequistas, padres de familia, para que sea éste un bello camino de crecimiento de la fe y también para el pequeño esfuerzo de ir memorizando las palabras.

Con el deseo de que este año sea propicio para la renovación de la fe y la profundización en la vida eucarística de nuestra Iglesia, nos ponemos bajo el amparo de María, la Virgen de los Treinta y Tres, que es para nosotros Capitana, para vencer en el combate de la fe y guía de nuestros pensamientos, palabras y obras.

Los bendecimos de corazón.

Los Obispos del Uruguay.

NOTAS

1) Esta carta ha de ser leída a los fieles el Miércoles de Cenizas y según la oportunidad el Primer Domingo de Cuaresma.

1er CONCILIO DE NICEA (AÑO 325)
a) La divinidad de Jesucristo es la intención primera del Credo Niceno. Por eso afirma el nacimiento antes de todos los siglos, que es engendrado no creado, consubstancial -de la misma naturaleza del Padre - que todo fue hecho por medio de Él. Es bueno notar que es frecuente que haya fieles que al decir Jesús es Hijo de Dios lo entiendan de modo subordinado o aún empezando a existir en la encarnación. Las afirmaciones de Nicea ayudan a un encuentro con el Cristo verdadero Dios y verdadero hombre; así da su real valor a su revelación, su muerte y resurrección.
b) La personalidad y divinidad del Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, con quienes recibe la misma Adoración y Gloria es parte de lo integrado al Credo Constantinopolitano para confesar plenamente a la segunda persona de la Trinidad.
c) La naturaleza de la Iglesia, con sus notas de unicidad, santidad, catolicidad, apostolicidad.
d) También para ayudar a la respuesta agradecida de la fe, este Credo señala la motivación de la obra suprema de Cristo: 'por nosotros los hombres y por nuestra salvación', 'por nuestra causa'.  
     

CREDO NICENO - CONSTANTINOPOLITANO

Creo en un solo Dios;
Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un sólo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
Engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación, bajó del cielo

Y por obra del Espíritu Santo 
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,

Y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con Gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo,
que con el Padre y el Hijo, 
recibe una misma Adoración y Gloria,
y que habló por los profetas.

Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica
y apostólica.

Confieso que hay un sólo Bautismo 
para el perdón de los pecados.

Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén

lunes, 24 de febrero de 2020

DESPUÉS DEL CARNAVAL...CUARESMA O CUARENTENA?

JESÚS; EL EMBALSAMADOR EN CUARESMA.
Freddy Berrios

@Catolicoslinea
EN CUARESMA NOS QUITAMOS LAS CARETAS

En carnaval –fiesta de la carne- según su origen etimológico, se hizo común el uso de máscaras. La máscara en sentido filosófico, representa el conflicto de mostrar una apariencia distinta de la esencia del ser, característico en los que se atan a las cosas efímeras. Son estas apariencias, lo que permite al hombre y a la mujer, como creaturas frágiles, caer en la concupiscencia, en especial por los placeres sensuales; motivo por lo cual la Iglesia llama a sus fieles a vivir sin máscaras, siendo sinceros con nosotros mismos y con Dios. Reconocer nuestra debilidad, que la vida humana sin Dios es completamente inconsistente, es lo que nos impulsa el miércoles de ceniza a aceptar nuestra conversión y vivir un proceso que nos permite mantener nuestros cuerpos unidos al misterio de Cristo en el desierto.

No es casualidad que la primera mención de “cuarenta días” en la Biblia haga referencia al
embalsamamiento, ya que este es un proceso para evitar la putrefacción de la carne muerta(cf. Gen 50,3). Del mismo modo, el destino de caducidad que tienen las cosas de la vida en especial los placeres mundanos, es inevitable e imprevisible así como la muerte está expuesta para todos. Basta un instante para que la muerte domine sobre todo lo terrestre y corrompa nuestros cuerpos en el sepulcro. Solamente estaremos protegidos asumiendo con convicción que la muerte, al igual que el pecado, está encadenada a la cruz en la que se sacrificó Jesús por amor, convirtiéndose en señal de victoria gracias a la obra redentora.


La autentica conversión de corazón, nos reviste de Cristo quien nos fortalece, para no confundir el tiempo de cuaresma con cuarentena, que si bien pudieran hacer ambas definiciones referencia a un conjunto de cuarenta días o tiempo de observación para sanar, éste último denota más a lo físico que a lo espiritual, a lo temporal en vez de lo eterno. Viviendo nuestra identidad católica, estaremos conscientes que la muerte no es el fin de la vida, sino un paso transitorio, absolutamente natural, opuesto al sentido macabro como se entiende actualmente; para ir al encuentro con nuestro creador y llegar al culmen de la Gloria de Dios.

CUARESMA, TIEMPO DE REFLEXIÓN Y ACCIÓN

Debemos reflejar en estos cuarenta días, actitudes corporales que manifiesten respeto, solemnidad y el gozo de ser los hijos de Dios. Para ello, ejercer las formas de piedad de ayuno, oración y limosna en un sentido abnegado, de amor, es lo que nos prepara hacia la expresión autentica como templos vivos de la Gracia Divina. La cuaresma es un tiempo de penitencia interior que implica obrar de manera consciente ante las tentaciones de la mortificación, el sufrimiento y penuria al efectuar sacrificios, evitar caer en malentendidos y mensajes tergiversados en la sociedad por el adversario que pretende que la persona perciba tristeza e incomodidad al sacrificarse, cuando el fruto de los sacrificios realizados con alegría y discreción son los milagros prometidos por Cristo. (cf. Mt 6,1-18)