lunes, 29 de febrero de 2016

4) VESTIR AL DESNUDO



PREPARACION PARA LA GRACIA. VESTIR AL DESNUDO (III PARTE)
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

Engalanarse para la fiesta sacramental es lo que significa estar “vestidos”, es un término  derivado del latín Vesta (diosa del fuego sagrado) que se diferencia del concepto de traje que proviene del latín trahêre (traer) porque es la ropa utilizada para cubrirse en cualquier momento (Barcia Roque. Sinónimos Castellanos. Editorial Sopena S.A. 9na Edición. Argentina, 1961).
 Por lo tanto, estar “desnudos” o “mal vestidos” es vivir sin un propósito, significa justificar nuestras acciones libertinas para hacernos esclavos de las pasiones, percibir la existencia en el mundo como gozo, pretender que la vida misma está hecha únicamente para la satisfacción, el placer,  dar bienestar a los órganos del cuerpo, entrelazados con la mente para condenar a la sociedad a un horizonte sin ética ni moral. (Methol Ferre, Alberto y Metalli Alver. El Papa & el filósofo. Editorial Biblos.  1ra Edición. Buenos Aires – Argentina, 2013)
  
¿En qué momento nos vestimos para Dios?

La transición de fe que realiza la persona desde su estado de “creatura” (obra de Dios) hasta el estado de “criatura” (pueblo que camina con Dios) es el momento por el cual recibimos La Gracia de incorporarnos a la Iglesia y nos hacemos partícipes de la misión redentora que se simboliza en el vestido blanco caracterizado bajo el sacramento del Bautismo (CIC. Parág. 1213); por lo tanto, “revestirnos” por el Espíritu desde nuestro interior es engalanarnos ante el cambio de vida que Cristo nos ofrece y depende de nosotros mantener limpia nuestras vestiduras que nos regalan los sacramentos de la Iglesia (Ef 4,20-24; Col 3, 9-10).

¿Por qué los sacramentos se relacionan con vestiduras?

Porque cubren nuestra vergüenza; los sacramentos son dones que vienen del nuevo Adán, de Cristo siempre vivo y que actúa en nosotros mediante el Espíritu Santo como reparación al pecado original (Gen 3,21).

¿Por qué vestir al desnudo es una obra de misericordia?

Porque es una acción de conciencia evangelizadora que los cristianos debemos, a través de nuestros modelos de conducta, reflejar para dar consistencia a nuestra identidad de fe. Vestir al desnudo es una instrucción de pudor para proteger la integridad del individuo y su amor, es el respeto a las condiciones del don que Dios nos da y del compromiso sacramental del hombre al igual que la mujer en la comunidad creyente. Por lo tanto, ayudar a mantener la dignidad de co-herederos del Reino de los Cielos, es la manera de ser consistentes con nuestra fe para salvarnos en racimo (CIC. Parág. 2522).     


lunes, 22 de febrero de 2016

3) ACOGER AL PEREGRINO (DAR POSADA AL FORASTERO)

PREPARACION PARA LA GRACIA. ACOGER  AL PEREGRINO (IV PARTE)
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

Las obras de misericordia corporal fortalecen nuestra identidad de fe. En los artículos anteriores sobre la preparación para la Gracia, parece a primera vista normativas para satisfacer las necesidades básicas de la humanidad, pero no es tan simple; el auténtico amor misericordioso nos enseña que el alimento eterno  y la bebida vivificadora de Cristo debe ser compartida en un banquete donde debemos usar el vestido de gala que se nos ha dado al formar parte de la Iglesia, por lo tanto, es llevar una consecuente vida justa, casta y responsable sin tener excusas para no lucir lo mejor de nosotros y dar Gloria a Dios (Mt 22,1-13).
Dios nos prepara para estar en el mundo sin ser parte del libertinaje y la decadencia promovida por la insidia del adversario que busca, no eliminar la creencia de nuestro creador, sino que las personas se decepcionen y rechacen a Dios. Es por esta razón que los cristianos somos huéspedes del mundo, es decir, peregrinos en constante movimiento, de oración y acción para preparar cada día el banquete reservado a la salvación de la sociedad. De allí que la Iglesia discípula y misionera que pertenecemos, la Iglesia militante, sea también peregrina.

¿Qué es un peregrino?

El peregrino es un extranjero que busca la reconciliación consigo mismo, la cooperación hacia el prójimo y la unión con Dios; es el individuo que prepara la llegada del redentor para la salvación colectiva del género humano.

¿Qué significa acoger al peregrino?

Significa aceptar el testimonio de fe de los que aguardan la venida del Reino de los Cielos. La Santísima Virgen María peregrinó al estar embarazada y ninguno en Belén acogió “el verbo encarnado” contentivo en ella, la que alumbra a Cristo –fuego divino- quien ofreció el milagro de  “la conversión” mesiánica a todos pero no lo reconocieron por faltar espacio en sus corazones al auténtico amor (Lc 2,1-6; Hb 12,1-2). Recibir con bondad las experiencias evangelizadoras de otras personas, ayuda a madurar y fortalecer nuestras creencias en el camino que iniciamos por la estrecha cruz hacia el banquete celestial, donde el pueblo de Dios se sentará a la mesa del Reino. (CIC. Parág. 1344)

¿La transmisión de la Revelación Divina hace que la Iglesia sea peregrina?

Sí. Este compartir de vivencias en la fe proviene de la predicación apostólica indicada por Cristo (Mt 28, 18-20); es por tanto, la transmisión de la Revelación Divina una tradición que junto con las Sagradas Escrituras se integran como modelo de conducta para reivindicar la dignidad de la persona humana y satisfacer nuestras necesidades en Dios que conoce nuestras habilidades y limitaciones.  


viernes, 19 de febrero de 2016

2) DAR DE BEBER AL SEDIENTO

PREPARACION PARA LA GRACIA. DAR DE BEBER AL SEDIENTO (II PARTE)
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

Con el artículo anterior se comienza a detallar las obras de misericordia, indispensables para 
madurar en la fe y dar los pasos necesarios en el camino de santidad. Las primeras acciones 
caritativas es abastecer e  inyectar de energía a la humanidad como punto de arranque para 
transitar llenos de La Gracia; Dios conoce nuestras debilidades y nuestra hambre que nos proyectan flacos en el amor y desnutridos en el servicio. 

Se ha comprobado científicamente que el ser humano –en sus limitaciones- puede estar sin comer hasta nueve días, pero sin beber no aguanta más de 12 horas y es razonable porque nuestro cuerpo está constituido 80% por agua, elemento vital y por ello representa uno de los símbolos originarios de la creación. 

Cristo en el calvario expresa en palabras, la súplica de los labios de todas sus heridas, “Tengo sed” (Jn 19, 28) lo que significa para el cristiano “la necesidad” del Señor para que se realice en el mundo el Reino de nuestro Padre creador; es la acción evangelizadora  -sudor y lágrimas-  que sacia las almas del purgatorio y las almas aun en la tierra, en rescate de la indiferencia de la sociedad avinagrada causante de la falsa percepción de la esterilidad de la muerte de Jesús.

¿Estar sedientos nos condena?  

Sí nos condena. Estar sedientos es un estado individual de no percibir las cosas bellas que Dios ha hecho para la felicidad de todos; el alma busca complementarse en la fuente de “agua viva” manteniendo el corazón sano, la mente equilibrada, el cuerpo sereno; tal como lo manifestó el filósofo y actor de películas de acción Bruce Lee (+) quien daba a entender a sus seguidores lo importante de vaciar la mente de los problemas y vicios del mundo, de forjar personas moldeables ante los diversos escenarios que pudiesen presentarse, así como el agua que puede fluir o puede aplastar, aquella agua que corre y nunca se estanca. (http://www.blascubells.com/Articulos/Se_como_el_agua_amigo_Bruce_Lee.htm). 

¿Cómo puedo eliminar la sed (el pecado) en mi vida?

Entre la sed de Jesús y el “agua vivificante” de la conversación que discurre en el pasaje bíblico con la samaritana, el Señor nos promete un agua que será, para quien beba de ella, fuente que conduce a la vida eterna; es decir, no volveremos a tener sed (Jn 4, 14). La ambición de la inmortalidad del ser humano es una sed que va más allá de toda fuente del conocimiento científico, por tanto, la promesa del agua nueva y del nuevo pan se corresponde con el brote del costado de Cristo: el agua y la sangre –Cristo y su Iglesia- son la fuerza vital que apaga la sed más profunda del hombre y nos da vida a plenitud que esperamos todos aun sin conocerla mediante la fe.  (Benedicto XVI. Jesús de Nazaret. Editorial Planeta Colombiana, S.A. 1ra Edición. Colombia, 2007)  

¿Tiene relación los sacramentos con el agua viva?

Sí se relacionan de manera proporcional a nuestra fe; es decir, al aceptar con convicción nuestra iniciación como pueblo de Dios a través del bautismo y vivamos con sincronización armoniosa la oración y las acciones caritativas nos convertimos en “surtidores” del Evangelio para compartir con el prójimo el alimento de la Palabra (Sal 41,3) Huir del compromiso en el servicio apostólico es secar la vida y alejarse de la misericordia divina.