miércoles, 7 de octubre de 2015

TRAS LA HUELLA DE UN SANTO (2da Parte)



TRAS LA HUELLA DE UN SANTO (2da Parte)
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

Cristo como médico de nuestras almas y de nuestros cuerpos se encarga de las debilidades que padece el ser humano por la inclinación a la concupiscencia (relatada en la 1ra entrega) que nos hace experimentar la impotencia, los límites y la subsistencia  de la humanidad; esta insidia del adversario es el problema más grave que aqueja al individuo, de lo que en ocasiones, se ha derivado en enfermedades físicas y mentales para posteriormente hacernos entrever la muerte.
La enfermedad, por un lado, puede conducir a la duda, la angustia, la desesperación, inclusive a cuestionar sobre Dios, o peor aún, rebelarnos contra Él;  por otro lado, puede transformar a la persona y ayudarla a discernir en su vida de lo que no es esencial para convertirse en el auténtico testimonio de la voluntad divina que nos conlleva a buscar de Dios y retornar a Él (CIC parág. 1501)
El Dr. José Gregorio Hernández Cisneros, como entendido en el área profesional de diversas patologías, dolencias y enfermedades humanas, estaba convencido que la nación  -en el siglo XX- necesitaba modernizarse a nivel científico y que necesitaba de una buena infraestructura de servicios sanitarios para mejorar la vida de los venezolanos; como católico sintió la necesidad de estar sanado espiritualmente en íntima comunión con Dios y reflejar Su Misericordia al mundo.

¿El Dr. Hernández estuvo desde joven convencido de ser médico?

No, ni tenía intenciones de estudiar medicina; cuando decidió irse del pueblo de  Isnotú a la ciudad de Caracas a estudiar en la Universidad Central de Venezuela en 1882, había manifestado a sus familiares el interés de estudiar derecho pero su padre Don Benigno Hernández Manzaneda lo convence para ser médico.(Ortiz, Carlos: 2000. “José Gregorio Hernández. Cartas selectas”. Editorial CEC, S.A. Caracas, Venezuela).

¿La profesión de Médico reforzó su identidad católica?

Sí. Aunque de su hogar cristiano heredó la caridad hacia los más necesitados y enfermos, es la Medicina que le enseña a fusionar el servicio hacia los pacientes, la responsabilidad de curar al prójimo y la satisfacción de aprender a ser útil para vivir en Gracia Santificante. Sus convicciones de fe y la catequesis de su tía María Luisa Hernández forjan en el “Médico de los pobres” un estilo comparable con San Rafael Arcángel y con los Santos Damian y Cosme; estos últimos fueron médicos que no cobraban a la gente, sólo les pedían que les regalaran un minuto para hablarles de Cristo y de Su Evangelio.

¿Por qué había decido abandonar su profesión de Médico para ser clérigo?   

Porque sintió la necesidad de ser curado por el mejor de los médicos, Jesús nuestro Señor que siempre le pide a los enfermos que crean y, a través de los sacramentos, Cristo nos permite tocarlo y contemplarlo para sanarnos (cf Lc 6,19). José G. Hernández C. se consagró a Dios como hombre célibe  y en 1908 decide ingresar discretamente al convento de la Cartuja de Farneta de Lucca -Italia- orden religiosa fundada por San Bruno cuya fiesta litúrgica se celebra este 06 de octubre. Bajo el nombre de fray Marcelo emprende una vida austera, penitente y en severo voto de silencio que sólo interrumpía los domingos; empeorando su salud al punto de ser retirado por consejo del padre superior en 1909. Al llegar este popular trujillano a su patria, ingresa al Seminario Metropolitano de Caracas, pero conflictos con estudiantes universitarios lo llevan a servir a Dios en las trincheras del laicado y de la que entrega su voluntad a la Divina Providencia. (Ortiz, Carlos: 2000. “José Gregorio Hernández. Cartas selectas”. Editorial CEC, S.A. Caracas, Venezuela).   


No hay comentarios:

Publicar un comentario