domingo, 11 de septiembre de 2016

SIE7E OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUAL



1) LA ORACIÓN COMO OBRA DE MISERICORDIA
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

Las obras de misericordia son acciones caritativas ejecutadas por la Gracia del Espíritu Santo en la que socorremos al coetáneo en sus necesidades corporales y espirituales. En artículos anteriores se detallaron las obras de misericordia corporal, por lo que en este capítulo comenzaremos a compartir nuestras experiencias, testimonios y conocimientos de las obras de misericordia espiritual para Gloria de Dios.
Etimológicamente orar viene del latín oris –boca- porque de los labios brotan las oraciones; rezar significa repetir una oración o frase; rogar proviene del latín rogare –pedir-  y suplicar significa someterse; por lo tanto, la acción de comunicarnos repetidamente con nuestro Padre creador para pedirle cosas según sea su divina voluntad, es la clave para disfrutar la vida en abundancia.

¿Para qué sirve orar?

Para algunos escépticos orar es un tipo de “medicina alternativa” que sirve de terapia. Para los cristianos, la oración es la relación de Alianza entre Dios y la humanidad en Cristo; significa la acción vivificante inspirada por el Espíritu Santo que surge en nosotros la comunicación hacia el Padre creador en estrecha unión fraternal. (cf. CIC parág. 2564)
Orar es el privilegio de estar íntimamente unido a la Gracia del Reino de la Santísima Trinidad y mantenerse en la presencia divina para reflejar su Gloria en nuestras actuaciones cotidianas.

¿Nuestras oraciones son escuchadas?

Sí. Dios escucha nuestras oraciones, no obstante, la humanidad pecadora cambia el tiempo de la oración, condiciona penitencias y hace plegarias en detrimento de nuestro prójimo por no saber orar; nos preocupamos por las cosas del mundo hasta llegar a renegar de Dios, buscando olvidarnos de Él y de nuestro deber (cf. Dan: 9, 20-22; Is: 30,19; Prov: 15,8; Mc: 14, 32-42; Lc: 18, 1-8; Rom: 8,26; Heb: 5,7)
Para muchas personas orar es una pérdida de tiempo o sienten un silencio por parte de Dios. Cualquiera que sea el lenguaje de la oración (gestos y palabras) el que ora debe estar concentrado, su corazón y su psique se deben fusionar para convertirse en el centro escondido, sin acceso, excepto por el Espíritu de Dios, donde controle nuestras decisiones y tendencias psíquicas; así que la persona que ora con el corazón y/o la mente alejado de Dios lo hace en vano.

¿Por qué orar por los vivos y los difuntos?

Porque debemos auxiliar al prójimo que no sepa orar; otros hermanos también necesitan del apoyo en la oración para interceder por alguna causa trascendental y dentro del Misterio de la fe, Dios se sirve de momentos de desgracias o calamidades para instruirnos y dirigir nuestros corazones a Él. Los católicos estamos en comunión como Cuerpo Místico de Cristo, congregados como Iglesia Militante, seguidamente en Iglesia Purgante para finalmente gozar del amor divino en condición de Iglesia Triunfante.
Dios TRIUNO nos invita a hablar con Él para que seamos sus amigos; cuanto más le oremos, más estrecha será nuestra amistad como respuesta a la queja del Dios vivo a la sed del Hijo único (cf.Jer: 29,12; Salm: 145,18; Mat: 7, 9-11; Jn: 19,28; 1Pe: 5,7; Filp: 4,6) 


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