viernes, 8 de mayo de 2015

PARA TOMAR CONCIENCIA ECOLOGICA


LITERALMENTE NOS ESTAMOS COMIENDO EL MUNDO


EL PLANETA DENUNCIA LOS PECADOS DE LA HUMANIDAD
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

En el principio, Dios creó el universo y con la Gracia del Espíritu Santo, la humanidad tiene la potestad de descubrir y entender las leyes que rigen los comportamientos  de la naturaleza para ser testigos de la Gloria de Dios.  Es así que en esta “Revelación Divina” está implícito el código moral para amar lo creado, tener conciencia de la UNIDAD en la diversidad, generar líneas de acción conservacionistas y elaborar reglas preservacionistas hacia el mantenimiento, salvaguarda y respeto de los recursos de la tierra para las próximas generaciones. Sin embargo, estas medidas que abarca el campo jurídico  en una sociedad, no bastan por sí solas; se debe madurar un firme sentido de responsabilidad y un cambio radical en la mentalidad, en los hábitos de convivencia de  nuestro planeta. (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, Parágrafo 468).

Es el sentido de responsabilidad que nos hará entender el impacto ambiental de nuestros pecados; si bien todo pecado es personal, porque es un acto de libertad de un hombre en particular y no propiamente de un grupo o comunidad, es al mismo tiempo social,  ya que por su objeto mismo, el pecado es una agresión directa al prójimo y repercute en la sociedad. Los desastres naturales y fenómenos climáticos que estamos observando, experimentando y padeciendo actualmente es el resultado del silencio indiferente de la humanidad ante la contaminación ambiental por lo que están gritando las piedras (Lc 19,40) para que reflexionemos  y corrijamos nuestras actuaciones de injusticia en las relaciones entre personas, comunidad y nuestro entorno.

¿Dios causa los desastres naturales como juicio contra el pecado?
¡No! Dios permite los desastres naturales para que sea la humanidad que reconozca sus pecados en contra de la naturaleza y desarrollen la esperanza de la salvación; el Señor hace que la tierra nos enseñe las consecuencias de nuestras faltas a su Creación. Es en los desastres naturales donde se da la oportunidad de practicar la misericordia con el prójimo, ejercer la oración, la caridad y solidaridad con las víctimas para darnos cuenta del milagro del amor que da vida a la expresión “donde abunda el pecado sobreabunda la Gracia” (Rm 5, 20).

¿Cuáles son los pecados que provocan los desastres naturales?
El Magisterio sugiere como “Pecados Sociales” una lista de siete sentencias a la humanidad, que ha sido divulgada ampliamente desde el  año 2008: No realizarás manipulaciones genéticas; No llevarás a cabo experimentos sobre seres humanos, incluidos embriones, No contaminarás el ambiente, No provocarás injusticia social, No causarás pobreza, No te enriquecerás hasta límites obscenos a expensas del bien común  y No consumirás drogas. En conjunto con los pecados capitales, son acciones condenadas como ofensas a Dios y que han afectado  los ciclos biológicos normales del planeta. (Osservatore Romano 10/03/2008)

¿Qué podemos hacer para reivindicarnos con el ambiente?
Desde la familia se debe reconstruir modelos de conservación y normas de preservación como sustento de todas las acciones a proponer en materia de educación ambiental, eco-educación y/o formación eco-sistémica  que viabilicen en la comunidad el propósito macro de definir estrategias pedagógicas para desarrollar modos de vida ecológicos de renovación permanente a partir de la interacción con el entorno, con la biota, integrándonos al Plan de Dios.

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