miércoles, 20 de abril de 2016

5) VISITAR AL PRESO

PREPARACIÓN PARA LA GRACIA.  VISITAR AL PRESO (V PARTE)
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea




El año jubilar de la Misericordia decretado por el Papa Francisco es una oportunidad de reconciliación con el amor divino; es una invitación a participar en el banquete de nuestro Señor que se extiende a toda la humanidad. La obra de visitar a los privados de libertad es una acción propicia para divulgar y aplicar indulgencias a las personas que dirijan sus pensamientos, oraciones y actitudes al Padre creador como proceso de reconducción de la dignidad del individuo en la sociedad. (Carta SS Francisco con ocasión del Jubileo Extraordinario de la Misericordia 01 de septiembre de 2015)
La sentencia cumplida –pena- es un instrumento de conversión del culpable, es la expiación moral de sus acciones ante la justicia humana que busca restaurar las relaciones de convivencia armoniosa (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Parág. 403) pero en ocasiones las instituciones carcelarias sirven de escenario a nuevos crímenes y por ello está el deber de preocuparse por el prójimo que experimenta la limitación de su libertad.

¿Qué significa estar preso?

Significa ser esclavo de sí mismo; es estar encadenado a sus bajas pasiones, a la ignorancia, el orgullo y apegado a la vanidad del mundo. En el pecado se vive preso de los vicios y del desenfreno, es la dependencia justificada de la carne que manipula la mente y empobrece el alma. El pecador se encuentra dentro de una jaula de oro con la puerta abierta donde el adversario no quiere que esa alma se de cuenta para que, al llegar la muerte, la referida puerta se cierre de manera irreversible.

¿Existe oportunidad para que el preso se salve?

Sí. En cuestión de fe, la persona que abandona el camino de santidad al que estamos llamados no implica estar extraviada de manera definitiva; se asemeja al caso de la persona que infrinja las leyes establecidas en la sociedad que puede reparar sus faltas en un debido proceso judicial.  La salvación radica en una auténtica libertad  que se vive por dentro y por fuera, desde nuestra conciencia hasta nuestros diversos escenarios de participación con la comunidad que refleje la buena intención de haber buscado el perdón y sentirnos perdonados.

¿Cuáles son las virtudes que debemos forjar para ser libres?  

Cristo nos enseña el amor a la verdad para ser libres (Jn 8,32); quiere decir que no debemos aferrarnos por el amor propio sino sacrificarnos para el bien del prójimo, de manera humilde sin ser más de lo que somos ni entenderse como acto de heroísmo ya que el auténtico amor nos libera de nosotros mismos. También están la virtud de la austeridad y la templanza de conseguir sólo lo necesario para ser felices sin caer en excesos y por último la voluntad del servicio generoso que el enviado del Padre nos enseñó para vivir a plenitud.  
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

El año jubilar de la Misericordia decretado por el Papa Francisco es una oportunidad de reconciliación con el amor divino; es una invitación a participar en el banquete de nuestro Señor que se extiende a toda la humanidad. La obra de visitar a los privados de libertad es una acción propicia para divulgar y aplicar indulgencias a las personas que dirijan sus pensamientos, oraciones y actitudes al Padre creador como proceso de reconducción de la dignidad del individuo en la sociedad. (Carta SS Francisco con ocasión del Jubileo Extraordinario de la Misericordia 01 de septiembre de 2015)
La sentencia cumplida –pena- es un instrumento de conversión del culpable, es la expiación moral de sus acciones ante la justicia humana que busca restaurar las relaciones de convivencia armoniosa (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Parág. 403) pero en ocasiones las instituciones carcelarias sirven de escenario a nuevos crímenes y por ello está el deber de preocuparse por el prójimo que experimenta la limitación de su libertad.

¿Qué significa estar preso?

Significa ser esclavo de sí mismo; es estar encadenado a sus bajas pasiones, a la ignorancia, el orgullo y apegado a la vanidad del mundo. En el pecado se vive preso de los vicios y del desenfreno, es la dependencia justificada de la carne que manipula la mente y empobrece el alma. El pecador se encuentra dentro de una jaula de oro con la puerta abierta donde el adversario no quiere que esa alma se de cuenta para que, al llegar la muerte, la referida puerta se cierre de manera irreversible.

¿Existe oportunidad para que el preso se salve?

Sí. En cuestión de fe, la persona que abandona el camino de santidad al que estamos llamados no implica estar extraviada de manera definitiva; se asemeja al caso de la persona que infrinja las leyes establecidas en la sociedad que puede reparar sus faltas en un debido proceso judicial.  La salvación radica en una auténtica libertad  que se vive por dentro y por fuera, desde nuestra conciencia hasta nuestros diversos escenarios de participación con la comunidad que refleje la buena intención de haber buscado el perdón y sentirnos perdonados.

¿Cuáles son las virtudes que debemos forjar para ser libres?  


Cristo nos enseña el amor a la verdad para ser libres (Jn 8,32); quiere decir que no debemos aferrarnos por el amor propio sino sacrificarnos para el bien del prójimo, de manera humilde sin ser más de lo que somos ni entenderse como acto de heroísmo ya que el auténtico amor nos libera de nosotros mismos. También están la virtud de la austeridad y la templanza de conseguir sólo lo necesario para ser felices sin caer en excesos y por último la voluntad del servicio generoso que el enviado del Padre nos enseñó para vivir a plenitud.  

lunes, 29 de febrero de 2016

4) VESTIR AL DESNUDO



PREPARACION PARA LA GRACIA. VESTIR AL DESNUDO (III PARTE)
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

Engalanarse para la fiesta sacramental es lo que significa estar “vestidos”, es un término  derivado del latín Vesta (diosa del fuego sagrado) que se diferencia del concepto de traje que proviene del latín trahêre (traer) porque es la ropa utilizada para cubrirse en cualquier momento (Barcia Roque. Sinónimos Castellanos. Editorial Sopena S.A. 9na Edición. Argentina, 1961).
 Por lo tanto, estar “desnudos” o “mal vestidos” es vivir sin un propósito, significa justificar nuestras acciones libertinas para hacernos esclavos de las pasiones, percibir la existencia en el mundo como gozo, pretender que la vida misma está hecha únicamente para la satisfacción, el placer,  dar bienestar a los órganos del cuerpo, entrelazados con la mente para condenar a la sociedad a un horizonte sin ética ni moral. (Methol Ferre, Alberto y Metalli Alver. El Papa & el filósofo. Editorial Biblos.  1ra Edición. Buenos Aires – Argentina, 2013)
  
¿En qué momento nos vestimos para Dios?

La transición de fe que realiza la persona desde su estado de “creatura” (obra de Dios) hasta el estado de “criatura” (pueblo que camina con Dios) es el momento por el cual recibimos La Gracia de incorporarnos a la Iglesia y nos hacemos partícipes de la misión redentora que se simboliza en el vestido blanco caracterizado bajo el sacramento del Bautismo (CIC. Parág. 1213); por lo tanto, “revestirnos” por el Espíritu desde nuestro interior es engalanarnos ante el cambio de vida que Cristo nos ofrece y depende de nosotros mantener limpia nuestras vestiduras que nos regalan los sacramentos de la Iglesia (Ef 4,20-24; Col 3, 9-10).

¿Por qué los sacramentos se relacionan con vestiduras?

Porque cubren nuestra vergüenza; los sacramentos son dones que vienen del nuevo Adán, de Cristo siempre vivo y que actúa en nosotros mediante el Espíritu Santo como reparación al pecado original (Gen 3,21).

¿Por qué vestir al desnudo es una obra de misericordia?

Porque es una acción de conciencia evangelizadora que los cristianos debemos, a través de nuestros modelos de conducta, reflejar para dar consistencia a nuestra identidad de fe. Vestir al desnudo es una instrucción de pudor para proteger la integridad del individuo y su amor, es el respeto a las condiciones del don que Dios nos da y del compromiso sacramental del hombre al igual que la mujer en la comunidad creyente. Por lo tanto, ayudar a mantener la dignidad de co-herederos del Reino de los Cielos, es la manera de ser consistentes con nuestra fe para salvarnos en racimo (CIC. Parág. 2522).     


lunes, 22 de febrero de 2016

3) ACOGER AL PEREGRINO (DAR POSADA AL FORASTERO)

PREPARACION PARA LA GRACIA. ACOGER  AL PEREGRINO (IV PARTE)
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

Las obras de misericordia corporal fortalecen nuestra identidad de fe. En los artículos anteriores sobre la preparación para la Gracia, parece a primera vista normativas para satisfacer las necesidades básicas de la humanidad, pero no es tan simple; el auténtico amor misericordioso nos enseña que el alimento eterno  y la bebida vivificadora de Cristo debe ser compartida en un banquete donde debemos usar el vestido de gala que se nos ha dado al formar parte de la Iglesia, por lo tanto, es llevar una consecuente vida justa, casta y responsable sin tener excusas para no lucir lo mejor de nosotros y dar Gloria a Dios (Mt 22,1-13).
Dios nos prepara para estar en el mundo sin ser parte del libertinaje y la decadencia promovida por la insidia del adversario que busca, no eliminar la creencia de nuestro creador, sino que las personas se decepcionen y rechacen a Dios. Es por esta razón que los cristianos somos huéspedes del mundo, es decir, peregrinos en constante movimiento, de oración y acción para preparar cada día el banquete reservado a la salvación de la sociedad. De allí que la Iglesia discípula y misionera que pertenecemos, la Iglesia militante, sea también peregrina.

¿Qué es un peregrino?

El peregrino es un extranjero que busca la reconciliación consigo mismo, la cooperación hacia el prójimo y la unión con Dios; es el individuo que prepara la llegada del redentor para la salvación colectiva del género humano.

¿Qué significa acoger al peregrino?

Significa aceptar el testimonio de fe de los que aguardan la venida del Reino de los Cielos. La Santísima Virgen María peregrinó al estar embarazada y ninguno en Belén acogió “el verbo encarnado” contentivo en ella, la que alumbra a Cristo –fuego divino- quien ofreció el milagro de  “la conversión” mesiánica a todos pero no lo reconocieron por faltar espacio en sus corazones al auténtico amor (Lc 2,1-6; Hb 12,1-2). Recibir con bondad las experiencias evangelizadoras de otras personas, ayuda a madurar y fortalecer nuestras creencias en el camino que iniciamos por la estrecha cruz hacia el banquete celestial, donde el pueblo de Dios se sentará a la mesa del Reino. (CIC. Parág. 1344)

¿La transmisión de la Revelación Divina hace que la Iglesia sea peregrina?

Sí. Este compartir de vivencias en la fe proviene de la predicación apostólica indicada por Cristo (Mt 28, 18-20); es por tanto, la transmisión de la Revelación Divina una tradición que junto con las Sagradas Escrituras se integran como modelo de conducta para reivindicar la dignidad de la persona humana y satisfacer nuestras necesidades en Dios que conoce nuestras habilidades y limitaciones.  


viernes, 19 de febrero de 2016

2) DAR DE BEBER AL SEDIENTO

PREPARACION PARA LA GRACIA. DAR DE BEBER AL SEDIENTO (II PARTE)
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

Con el artículo anterior se comienza a detallar las obras de misericordia, indispensables para 
madurar en la fe y dar los pasos necesarios en el camino de santidad. Las primeras acciones 
caritativas es abastecer e  inyectar de energía a la humanidad como punto de arranque para 
transitar llenos de La Gracia; Dios conoce nuestras debilidades y nuestra hambre que nos proyectan flacos en el amor y desnutridos en el servicio. 

Se ha comprobado científicamente que el ser humano –en sus limitaciones- puede estar sin comer hasta nueve días, pero sin beber no aguanta más de 12 horas y es razonable porque nuestro cuerpo está constituido 80% por agua, elemento vital y por ello representa uno de los símbolos originarios de la creación. 

Cristo en el calvario expresa en palabras, la súplica de los labios de todas sus heridas, “Tengo sed” (Jn 19, 28) lo que significa para el cristiano “la necesidad” del Señor para que se realice en el mundo el Reino de nuestro Padre creador; es la acción evangelizadora  -sudor y lágrimas-  que sacia las almas del purgatorio y las almas aun en la tierra, en rescate de la indiferencia de la sociedad avinagrada causante de la falsa percepción de la esterilidad de la muerte de Jesús.

¿Estar sedientos nos condena?  

Sí nos condena. Estar sedientos es un estado individual de no percibir las cosas bellas que Dios ha hecho para la felicidad de todos; el alma busca complementarse en la fuente de “agua viva” manteniendo el corazón sano, la mente equilibrada, el cuerpo sereno; tal como lo manifestó el filósofo y actor de películas de acción Bruce Lee (+) quien daba a entender a sus seguidores lo importante de vaciar la mente de los problemas y vicios del mundo, de forjar personas moldeables ante los diversos escenarios que pudiesen presentarse, así como el agua que puede fluir o puede aplastar, aquella agua que corre y nunca se estanca. (http://www.blascubells.com/Articulos/Se_como_el_agua_amigo_Bruce_Lee.htm). 

¿Cómo puedo eliminar la sed (el pecado) en mi vida?

Entre la sed de Jesús y el “agua vivificante” de la conversación que discurre en el pasaje bíblico con la samaritana, el Señor nos promete un agua que será, para quien beba de ella, fuente que conduce a la vida eterna; es decir, no volveremos a tener sed (Jn 4, 14). La ambición de la inmortalidad del ser humano es una sed que va más allá de toda fuente del conocimiento científico, por tanto, la promesa del agua nueva y del nuevo pan se corresponde con el brote del costado de Cristo: el agua y la sangre –Cristo y su Iglesia- son la fuerza vital que apaga la sed más profunda del hombre y nos da vida a plenitud que esperamos todos aun sin conocerla mediante la fe.  (Benedicto XVI. Jesús de Nazaret. Editorial Planeta Colombiana, S.A. 1ra Edición. Colombia, 2007)  

¿Tiene relación los sacramentos con el agua viva?

Sí se relacionan de manera proporcional a nuestra fe; es decir, al aceptar con convicción nuestra iniciación como pueblo de Dios a través del bautismo y vivamos con sincronización armoniosa la oración y las acciones caritativas nos convertimos en “surtidores” del Evangelio para compartir con el prójimo el alimento de la Palabra (Sal 41,3) Huir del compromiso en el servicio apostólico es secar la vida y alejarse de la misericordia divina.

domingo, 24 de enero de 2016

OBRAS DE MISERICORDIA CORPORAL. 1) DAR DE COMER AL HAMBRIENTO

PREPARACIÓN PARA LA GRACIA.  DAR DE COMER AL HAMBRIENTO ( I PARTE)
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

Abrir nuestro corazón –la Puerta Santa- y estar dispuestos a vivir El Evangelio como camino de salvación, es un acto de la humanidad de acoger La Gracia que bien entendemos del apóstol Santiago y del cual resalta la ejecución de las obras como acciones caritativas para suscitar, justificar, desarrollar y mantener nuestra colaboración con Dios mediante la FE. (Stgo 1,2-6)
Para que nuestra Fe tenga vida, es decir, que se difunda en el prójimo, haga reflexionar al escéptico, convenza al indeciso y lleve la luz de Cristo al mundo, debe ser  “a prueba de fuego”  porque nos dará la fortaleza al superar los sufrimientos en los que Dios quiere sacarnos adelante pero trabajando con Él  (CIC – parag. 2001).
El Creador conoce nuestras necesidades terrenales y las tiene en cuenta, pero así como un hijo le pide de comer a su mamá, el cristiano debe pedir el alimento y transmitir esta preocupación corporal a Dios a través de la combinación oración-acción, tal como lo expresa el hoy Papa emérito Benedicto XVI  “…la tierra trabajada no da fruto si no recibe desde lo alto el sol y la lluvia.” (Benedicto XVI. Jesús de Nazaret. Editorial Planeta. 1era Edición. Colombia, 2007)

¿Debo alimentar a otros?

Hay que puntualizar que la acción misericordiosa de alimentar al prójimo va orientada al necesitado, a aquel individuo que, sin formar prejuicio en él, no tiene siquiera cómo sustentarse. En el pasaje de los dos hermanos, el hijo pródigo trabajando en una porqueriza, simboliza la imagen de aquél que ofende a Dios porque ignora y desprecia la dignidad de ser Hijo de Dios; el ser humano se transforma en puerco por el pecado que nos margina del Plan Providencial hacia la miseria pero ayudamos a rescatar a aquella alma –y la propia- si superamos las vicisitudes juntos. (Ricardo Villegas. Reflexiones en noches de insomnio. EVIGRAF. 1era Edición. España, 2009)

¿Me condeno por no darle alimento al más necesitado?

Negar el alimento al más necesitado no es la condena, es la indiferencia de los que pueden compartir su pan y por voluntad propia no lo hacen. En la oración del Padre Nuestro se destaca claramente la petición a Dios de “nuestro pan”, es decir, el pan de los demás como punto de comunión; por lo tanto, el que tiene en abundancia está llamado a compartir y hacerlo con la convicción que somos familia de Cristo. (Lc 16,19-31)
   
¿Por qué lo alcanzado por mi esfuerzo tengo que compartirlo con los pobres?

Porque los bienes que hemos recibido durante nuestra vida ha sido posible por Dios. Es la perversión del hombre de asumir que todo lo puede por sus propias capacidades, es el pecado del “ateísmo mesiánico” de haber sudado la gota gorda y merecer ser feliz, sin preocupaciones, en la cual la persona ostentosa tiene la razón, inclusive de forzar a la Iglesia para justificar su posición. El ser humano por naturaleza es sociable y por divinidad debe buscar el bien común que nos ayude a vivir en comunidad, como pueblo de Dios. En una visión unitaria, cada pedazo de pan es de algún modo un trozo del pan que es de toda la humanidad, del pan del mundo.  (Benedicto XVI. Jesús de Nazaret. Editorial Planeta. 1era Edición. Colombia, 2007)



sábado, 16 de enero de 2016

LA GRACIA. LLAVE DE LA PUERTA SANTA



LA GRACIA. LLAVE DE LA PUERTA SANTA
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

            La puerta es un elemento, instrumento o accesorio que nos abre un camino a iniciar, pero también nos puede cerrar un trayecto realizado; cualquiera que sea el dilema “abrir/cerrar”, la puerta como objeto mismo, representa espiritualmente “protección” inclusive prudencia ante las acciones humanas que determinan nuestra comunicación con Dios en el Plan Providencial.
            Todas las acciones humanas son calificables moralmente, por lo cual la sociedad necesita de Dios para forjar normas y principios que enuncien el orden racional del bien y el mal; la moral revela la conexión con nuestro Creador para Glorificarlo en nuestro modo de vivir, por lo que se entiende la moralidad de nuestros actos como punto de partida en la encrucijada de la vida donde se encuentran dos puertas y un camino a seguir; la Puerta del Infierno (Sab 16,13; Ecl 51,6; Is 38,10; Mt 16,18; Ap 9,1) y la Puerta Protectora del Redil de Dios (Jn9,10).
            Mientras que la llave, por definición, es un instrumento que facilita o dificulta el uso de una puerta; es el complemento de seguridad que le confiere simbólicamente un aspecto fortificado a la idea en su conjunto (Puerta, llave, cerradura, entre otros elementos...) un ejemplo iconográfico es la representación artística del pasaje bíblico que refiere la expulsión de Adán y Eva del Edén. Este ha sido  plasmado como el paso forzado a través de una puerta que se cierra por no permanecer “en Gracia”, alejándose la humanidad de la voluntad divina. (Giorgi, Rosa. Ángeles y demonios. Editorial Electa. Barcelona – España, 2004)

            ¿Qué es la Gracia?

            Es el paso del hombre viejo al hombre nuevo en Cristo que requiere la disposición y determinación de cada individuo como respuesta libre a la iniciativa de Dios en el camino de salvación. Es la decisión de responder al llamado de Dios de manera consecuente, abriendo la Puerta Santa de nuestro corazón (Sal 24, 9-10) y así Cristo llena la insatisfacción que percibimos de una sociedad en decadencia, nos dota de todo lo necesario para vivir a plenitud y se cumple la misión para lo cual fuimos destinados por el Creador de participar de la naturaleza divina (2Pe 1,4). (CIC – parag. 1996)

            ¿Se inicia el camino de santidad en la Gracia?
           
            Sí. La Gracia es el origen de la obra de la santificación. Aceptar esta verdad no se logra mediante una convicción humana ni es una adhesión sentimental, sino por medio de la fe en Cristo a través del Padre Celestial quién nos elige y nos guía con la acción del Espíritu Santo para adentrarnos en la Misericordia (Mt 16,17; Jn 6,37. 44)

            Por la fe ¿Dios es co-rresponsable de los errores humanos?

            No. Dios nos hace un llamado a la fe en libertad considerando que estos actos de caridad en los valores humanos sean bajo nuestra única responsabilidad. La solidaridad con el prójimo, las obras de misericordia (corporales y espirituales) al igual que el sacrificio desinteresado por el bien común, son el resultado consecuente de decidir complementar la vida con un amor auténtico, sin miedo a la condenación. La puerta del infierno se abre en nuestro tránsito por el mundo si permitimos la injusticia, los antivalores, el consumismo desenfrenado, entre otros errores  que nos produce insatisfacción - vacío moral- ; un vacío espiritual de Dios consecuencia del pecado. Cerrar en absoluto la puerta del reino de los muertos depende del libre albedrío por extender a la vida eterna los valores que se cultiven como  Iglesia militante, utilizando la Gracia como llave de salvación. (Fuentes, Carlos. En esto creo. 2da Edición. Editorial Seix Barral. Barcelona – España. 2004) 

martes, 1 de diciembre de 2015

PARA REFLEXIONAR EN ESTA ENTRADA DE DICIEMBRE. ENTRADA ESPECIAL # 50

LO PERFECTO DE LO IMPERFECTO
Freddy J. Berrios G.
@Catolicoslinea

Por definición del Magisterio, la encarnación se refiere al hecho que Dios se hizo hombre para regenerar la imagen de la humanidad destruida por el pecado y restaurar así su ícono original; es el misterio del Verbo ilimitado del Padre que se ha limitado a sí mismo, asumiendo el Hijo de Dios la naturaleza humana para salvar la creación; es por Cristo que se ha devuelto el arquetipo primitivo a la imagen corrompida y se ha llenado de belleza divina. Estudios biológicos, físicos-químicos y antropológicos demuestran que la raza humana tiene infinitas potencialidades en los proyectos que se propone, pero presumir que nuestra ciencia puede prescindir de Dios es nuestro error como parte del plan del adversario para conducirnos a la idolatría.  

¿Por qué el Padre Creador envió a Su Hijo al mundo bajo naturaleza humana?

Porque debemos reflejar la Gloria de Dios mediante nuestras acciones. Tenemos un vínculo con Dios-Creador por ser auténticas y particulares obras maestras del cual debemos conocer nuestras  capacidades, fortalezas y debilidades; no podemos seguir aparentando que nuestras ideas, ejecuciones, operaciones y reflexiones son  propias, que vienen por una chispa electro-neuronal, sino aceptar que lo mejor de nosotros mismos es la verdad del Espíritu Santo (cf. Lc 7:36-48).
Jesús, dentro del plan providencial, nació de la Santísima Virgen María para ser uno de nosotros, semejante en todo excepto en el pecado. (Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 22,2) 

¿Es importante la encarnación del Hijo de Dios?

Sí; era necesaria que nuestra tendencia enfermiza a pecar fuera sanada. Mediante la encarnación del Verbo se restaura la sabiduría en nosotros para que la Gracia Santificante se manifieste, actúe y produzca cambios favorables como testimonio de misericordia, en esto conoceremos el amor que Dios nos tiene (cf. Jn 3:16). Nuestros errores podemos enmendar y aprender de ellos si al final logramos reconocer que Dios nos hace falta para que perdone nuestros pecados, desórdenes y fallas; éste es el modelo de Santidad recibido por los creyentes para evitar ser perfeccionistas, trabajando la virtud de la humildad a través de la paciencia  y el sacrificio. (CIC, parág. 457-464)

¿Cuál es la diferencia entre la Encarnación y la Reencarnación?

 La Encarnación es imitar a Cristo en el auténtico amor; nos hace partícipe de la naturaleza divina para que nuestras almas busquen la perfección del prójimo a través de nuestras propias imperfecciones y nos salvemos por fe. La Reencarnación es una filosofía no cristiana de purificar espiritualmente los errores del pecado en diversos “ciclos biológicos” hasta llegar a ser un ente puro, entendiéndose como un proceso de regeneración perpetua de la naturaleza (Battistini, Matilde. Astrología, magia y alquimia. Editorial Electa, 2005)

El nacimiento de Jesucristo, por lo tanto, re-evoluciona al ser humano que le da esperanza al mundo porque le da valor a nuestra condición y nos redime de la muerte eterna. El tiempo de adviento es propicio para que reflexionemos y preparemos el camino a seguir.