sábado, 8 de enero de 2022

REFLEXIÓN INICIAL 2022

Cortesía de Mike Scheid - www.unsplash.com

TIEMPO DE POSTVERDAD
(TIEMPO DE CONVERSIÓN 2DA PARTE) 
FREDDY BERRIOS 
CEO- CATÓLICOS EN LÍNEA
EDITORIAL 2022 

 

La canción francesa “Le boulevard du temps qui passe” -El boulevard del tiempo que pasa-compuesta por el artista Georges Brassens (n. 1921 – f. 1981) del álbum Trompe la mort de 1976, nos hace la reflexión que el tiempo pasa y nada puede detenerlo. Imaginemos que coloquemos este título en la sala de espera en los hospitales y clínicas: tiempo lleno de incertidumbre, de inquietud cuando hay que esperar el resultado de un examen, de un análisis, o el diagnóstico del médico. Tiempo que parece perdido para algunos; tiempo en que la paciencia es puesta a prueba. 

El cartel imaginario podría haber indicado “Boulevard de nuestra vida” ya que en estas infraestructuras de servicio sanitario vemos nacer a la gente, la vemos vivir con tristezas y padecimientos, también la vemos morir. El tiempo no nos pertenece, pero como católicos podemos decirle a Dios con confianza “en tus manos están mis tiempos” (cf. Salm 31:15) Nuestro Señor conduce todo y que todas las cosas ayudan a bien a los que lo aman (cf. Rom 8:28). 

Gracias a Dios no se puede retroceder el tiempo y permite que lo valioso, lo virtuoso, lo realmente importante sea efímero para valorar y apreciar estas cosas. Nuestro creador se comunica a la humanidad con amor a través de circunstancias muy diversas; confiemos en Su Gracia, volvamos nuestra mirada en Cristo y desde ahí redescubramos al mundo para la vida eterna. (cf. 2Cor 6:2) 

Canción de Georges Brassens (Puedes escuchar acá la referida canción francesa)


TIEMPO CRONOS VS KAIROS

 

El “tiempo humano” o CRONOS es la referencia dimensional (de medida) de los ciclos biológicos; los calendarios, las estaciones, lo que dura el planeta en completar su vuelta en su propio eje y alrededor del sol, las cosechas, el clima, incluso la historia, pero siempre referente a cantidad, a lo mesurable. 

El “tiempo divino” o KAIROS es de naturaleza cualitativa; el momento adecuado y oportuno, por ende, no es usual asociar este tiempo a ciclos o repeticiones sino a la eficiencia de un hecho y/o acciones determinadas porque demuestran ser decisivas en situaciones imprevisibles e inusuales. En ciertos contextos es empleado para nombrar esa condición necesaria para lograr el éxito en un proyecto de vida.  



¿QUÉ HACEMOS CON NUESTROS TIEMPOS? 

El tiempo parece pasar cada vez más rápido con la edad. “...Mis días han sido más ligeros que un correo...” (cf. Job 9:25) El tiempo pasa y ¿a dónde vamos? Que nuestra tranquilidad sea poder descansar en Dios, pues si la duración de nuestra vida está totalmente en sus manos, todo nuestro ser también lo está. (cf. Job 12:10) En el contexto de nuestra realidad –desde la perspectiva de los signos de los tiempos- debemos observar, escuchar, enfocar nuestros sentidos en lo que sucede alrededor (ejemplo desde nuestro metro cuadrado) y atender la realidad como lo haría nuestro Señor Jesucristo. 



¿CREER ES UNA PÉRDIDA DE TIEMPO? 

No. Tenemos nuestro libre albedrío y Dios en cualquier momento nos da la oportunidad para acercarnos a Él. En el tiempo que nos queda por vivir podemos depositar nuestra confianza en aquel que nos creó a través de la reflexión, discernimiento, la oración y la sana autocrítica. (cf. Es 8:22) 

La evolución que muchos filósofos, ateos, científicos y hasta influencers sugieren como “transhumanismo” en nuestra identidad de fe ya hay un referente a seguir: Cristo quien murió por nuestros pecados y que por amor a la humanidad resucitó para que compartamos el Reino mediante la salvación. (cf. La Buena Semilla. Ediciones Bíblicas. 2017 – Suiza) 

 

Reflexión de famosa película. Cortesía: LevelUP.com


  

 

 

 

jueves, 2 de diciembre de 2021

EN OCASIÓN DE LA CELEBRACIÓN DE LA MANIFESTACIÓN DE LA MEDALLA

LA MEDALLA MILAGROSA, HERRAMIENTA DE DIOS A LA HUMANIDAD. 






















Freddy Berrios

@Catolicoslinea


Los sacramentos y los elementos sacramentales ambos son signos sagrados que remiten al creyente hacia Cristo (el significado de nuestra identidad de fe). Son diferentes y complementarios; por una parte, los sacramentos son fuerzas que emanan de Cristo y actúan en el creyente que se convierte en parte de la Iglesia, expresan y desarrollan la comunión de fe en la asamblea, confieren la Gracia y el poder de Cristo -y de su Espíritu- que actúa en ellos; por otra parte, los elementos sacramentales son herramientas que complementan la obra de salvación, definiendo el fruto de la vida sacramental en unión con nuestro Señor Jesús, quedando en este contexto plasmado, la participación de la humanidad en la naturaleza divina. (cf. CIC parág. 1113- 1132; 1667 – 1670) 


¿Qué es la Medalla Milagrosa? 


También conocida como Medalla de Nuestra Señora de las Gracias Medalla de la Inmaculada Concepción, es un elemento sacramental en forma de medalla vocacional cuyo objetivo expresado por Santa Catalina Labouré (1806 –1876) es extender la devoción del dogma mariano de la Inmaculada Concepción, aunque la imagen del diseño también alude a la Santísima Virgen como medianera de todas las Gracias.  

Creada por el orfebre Adrien Vachette, en 1832, durante la epidemia de cólera que causó la muerte de 20 000 personas en París, se empezaron a distribuir las primeras medallas y posteriormente se atribuyeron numerosas curaciones, lo que derivó a su vez en una gran cantidad de conversiones, recibiendo el nombre de Medalla Milagrosa por parte de los ciudadanos. Para 1876 -año de la muerte de Catalina- ya se habían distribuido más de un millón de medallas. 


¿Es la Medalla Milagrosa una especie de talismán? 


No. Los elementos sacramentales no confieren la Gracia del Espíritu Santo a la manera de los sacramentos, pero fomentan la oración de la Iglesia y ayudan en la preparación a recibir el amor de Dios y disponen al creyente a cooperar con el Reino. 

La Medalla Milagrosa nos invita a ser, desde la humildad, medallas vivientes, instrumentos / herramientas en manos de la Stma. Virgen María para derramar sus gracias por el mundo entero.  (cf. Manual oficial de la Legión de María. 20ma Edición. Concilium Legionis Mariae.  Navarra – España. 1987) 

 

¿La Medalla concede milagros al portador?

Iconografía de la medalla milagrosa - Fuente Manual de la Legión de María
 


Aunque el uso de la medalla es una bendición de Dios y según investigaciones canónicas se ha comprobado lo que Santa Catalina Laburé indicó de “...todos aquellos que la lleven recibirán grandes gracias...” No es una máquina hacedora de milagros.  

Los milagros no fuerzan la fe ni es la fe la que conduce el milagro; sin embargo, hay una relación íntima: cuando pedimos un milagro lo hacemos desde la fe y el milagro brota de Dios. 

Entiéndase bien: si la medalla concediese automáticamente milagros al que la porta o use sí sería una especie de talismán y su poder no vendría de Dios; ya que el propósito de todo elemento sacramental es que la humanidad busque la alabanza de Dios por sus obras y sus dones, y mediante la intercesión del magisterio de la Iglesia, se pueda hacer uso de los dones de Dios según el espíritu de los Evangelios. (cf. CIC parág. 1678) 




viernes, 24 de septiembre de 2021

DISERTACIÓN ENTRE REZAR Y ORAR (1RA PARTE)

 QUÉ ES REZAR?

Ayenmarienmy Delgado

Sub-coordinadora de la pastoral parroquial de San Benito de Palermo. Maracaibo - Edo. Zulia. Venezuela.


Rezar es una conversación con Dios. Es el momento de más calma del día, y, en mi caso, el de primera hora de la mañana, poco más de las seis, y el agua de la ducha caliente cayendo despacio sobre los hombros. 

Rezar es una fotografía en sepia, un regreso a la casa de tus abuelos y al tiempo sin tiempo de tu infancia. 

Es un Padre Nuestro hablando con Dios para que te ayude en los exámenes. Es el refugio del frío, y el silencio acogedor. Rezar es tener memoria.

Rezar es lo que va antes del trabajo o después del trabajo, y lo que nunca lo suplanta

Es lo único que puedes hacer cuando ya no puedes hacer más, y es la forma de comprometerse de quien no tiene otro medio de hacerlo, como cuando rezamos por un enfermo que se va a operar y ya está todo en manos del cirujano (y de Dios). 

Rezar  hace milagros, ofrece consuelo al que reza y a aquel por quien se reza. Rezar nunca es inútil, porque siempre conforta.

Rezar es decir rezaré por ti y, también, reza por mí. Y es, por tanto, lo contrario a la vanidad. 

Rezar es la aceptación de tus limitaciones. Es aprender a resignarse cuando lo que pudo ser no ha sido. Es vivir sin rencor, aprender a olvidar, aceptar la derrota con dignidad y celebrar el triunfo con humildad. 

Rezar  es buscar las fuerzas si no se tienen y confiar en que las cosas van a ser como deberían ser. 

Rezar es optimismo, no dar nada por perdido, luchar y resistir. Rezar es fragilidad y entereza.

Rezar es desconectar y apagar el móvil. Es introspección en la sociedad del exhibicionismo. Es relajarse y calmar los nervios. Y prepararse mentalmente para lo que ha de venir. No es solo buscar el coraje, sino también la inspiración, la idea, el enfoque, la luz, el claro en medio de la espesura. 

Rezar es razonar, aunque parezca lo más irracional que haya. Es la mente funcionando como cuando juegas un partido de tenis. Es planificar y anticipar las jugadas. Es abstracción en los tiempos de lo concreto y lo material. Es pausa en un mundo excitado. Es calma cuando todo es ansiedad. Y es aburrido en la dictadura de lo divertido.

Rezar es una forma extrema de independencia.   

Rezar es un placer oculto, que se reserva para la intimidad. Un acto privado, y casi a escondidas, que, cuando se hace acompañado, necesita mucha confianza.

Rezar es una declaración de amor por la persona que tienes en tus rezos. Es derramar tu cariño sobre los que más quieres y sentir el cariño de los que rezan por ti. 

Rezar es tener a otros en tus oraciones y estar en las oraciones de otros, que es mucho más que estar solo en su memoria. 

Rezar, y sobre todo que recen por ti, es la mayor aspiración que uno puede tener en la vida. Un privilegio inmenso. Es querer tanto a alguien como para rezar por él, y que alguien te quiera tanto como para rezar por ti. 

¿Cabe mayor orgullo? ¿Existe mayor plenitud que la de saber que hay una madre, un hermano, un hijo o un amigo que quiere que Dios te proteja, y te dé salud, y te ilumine, y te ayude, y te acompañe, y esté siempre contigo?

Rezar es tener fé. Tener fé en la vida, en las personas, en tus amigos, en tus hijos, en tus
padres, en Dios. 

Rezar es un súper poder que nos predispone al bien. 

Rezar es creer y ser practicante de un mundo mejor.

Dios está conmigo - Foto colaboración CATÓLICOS EN LÍNEA